Psicóloga en Málaga

Soy Margarita Bornadiego, Psicóloga

Te ofrezco en el centro de Málaga un espacio seguro, cercano y libre de juicios, donde podrás hablar con libertad, comprender tus emociones y recuperar tu equilibrio.

Mi forma de entender la psicología parte de ti: de tu historia, tus necesidades y tus recursos personales. Te acompaño desde la empatía y el respeto, ayudándote a entender lo que estás viviendo y usar herramientas para sentirte mejor.

Cada persona es única, y su proceso también

Terapia psicológica para adolescentes y adultos en Málaga

Trabajo con adolescentes y adultos que están viviendo etapas de cambio, malestar, pérdida o simplemente momentos en los que las circunstancias de la vida pesan más de lo habitual.

Algunos de los motivos más habituales por los que las personas acuden a consulta son:

  • Ansiedad, estrés o sensación de bloqueo
  • Momentos complicados ante la enfermedad y otras situaciones vitales
  • Baja autoestima o inseguridad
  • Duelos, pérdidas o rupturas emocionales
  • Conflictos familiares o de pareja
  • Fobia social o miedo a relacionarse
  • Sentimientos de soledad o desconexión

Dar el paso no siempre es fácil, pero contar con apoyo profesional puede ser el comienzo de un cambio fundamental en tu vida.

Si sientes que ha llegado tu momento, estaré encantada de acompañarte.

Sobre mi
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Qué dicen mis pacientes

Colaboración con aseguradoras

Si eres asegurado, ya puedes acceder a atención psicológica profesional.

¿Hablamos?

Pregúntame sin compromiso todas tus dudas.

Preguntas frecuentes

En la primera sesión hablaremos con calma. Podrás contarme qué te preocupa, cómo te sientes y qué esperas conseguir.

Te explicaré cómo trabajo y resolveré todas tus dudas antes de empezar.

Mi objetivo es que te sientas cómoda, en un espacio donde puedas ser tú misma, sin juicios y con la confianza de que estás dando un paso importante hacia tu bienestar.

La terapia no es solo para momentos de crisis ni para “grandes problemas”.

Es un espacio para entenderte mejor y cuidar tus emociones. A veces, basta con sentir que algo no encaja o que te cuesta disfrutar del día a día.

La terapia puede ayudarte a mirarte con más comprensión, aprender nuevas formas de afrontar las dificultades y vivir con más calma y equilibrio.

No hace falta tocar fondo para pedir ayuda.

Si sientes que algo no va bien, que te cuesta avanzar o que te has desconectado de ti misma, puede ser el momento.

A veces, simplemente necesitas que alguien te escuche y te ayude a poner orden en lo que sientes.

Pedir ayuda no es una debilidad, es una forma de cuidarte.

Al principio haremos una pequeña evaluación, hablaremos de tu historia, de lo que te preocupa y de lo que te gustaría conseguir.

A partir de ahí, construiremos un proceso a tu medida, combinando distintos enfoques y técnicas. Cada sesión es única. El objetivo no es solo hablar, sino comprender, sanar y avanzar hacia una vida más tranquila y consciente.

Cualquier dificultad emocional, relacional o vital que te impida sentirte bien puede abordarse en terapia.

A veces el motivo es muy concreto (una ruptura, ansiedad, pérdida, estrés), y otras veces simplemente una sensación de malestar general o bloqueo.

En las primeras sesiones exploraremos  tu situación y buscaremos estrategias que realmente te ayuden en tu día a día.

El propósito es acompañarte en un proceso de cambio real, donde puedas aprender, soltar y sentirte mejor contigo misma.

Sí, se puede.

Vivir en calma no significa no sentir tristeza o ansiedad, sino aprender a convivir con tus emociones sin que te atrapen.

El malestar es una señal. Con el acompañamiento adecuado, puedes recuperar el equilibrio y vivir con más serenidad .

El tiempo ayuda, pero por sí solo no cambia las cosas.

Lo que transforma es lo que haces con ese tiempo.

Actuar, pedir ayuda y comprometerte con tu proceso terapéutico es lo que te permite avanzar.

Cada proceso es único.

Después de las primeras sesiones podremos estimar una duración aproximada, pero dependerá de ti, de tu ritmo y de tus necesidades.

Algunas personas sienten cambios importantes en pocos meses, otras prefieren un acompañamiento más prolongado.

La terapia puede suponer un esfuerzo económico, pero en realidad es una de las mejores inversiones que puedes hacer: en ti, en tu salud emocional y en tu tranquilidad.

Vivir con malestar, sin entender qué te pasa, también tiene un coste: el desgaste, la tristeza o el cansancio de no sentirte bien.

La mayoría de las personas que inician este proceso coinciden en algo: no se arrepienten de haber empezado, solo de no haberlo hecho antes.